¿Una vida sin sentido?

No existen mejores tiempos que los actuales, para medir la subyugación de los seres humanos a un sistema que les provea de seguridad en sus vidas.

En una época de mi vida a mis nueve años me planteaba ser arquitecto para que las personas tengan un lugar donde vivir, quería también ser abogado para defender a las personas de los que acusan en vano, quería ser pintor para expresar la belleza de las cosas que veía y porque muchas personas gustaban de mi arte, quería ser millonario para ayudar a los pobres y hacer escuelas y colegios para los desprovistos de dinero y posibilidades. Hoy en día, escucho estudiantes de colegio de los últimos años, hablando de lo que estudiarán en la universidad; habiendo dejado detrás sus propios ideales, sus sueños y sus más profundos y nobles deseos de ser agentes de un cambio en la realidad del mundo en que viven.

Esos mismos estudiantes una vez en la universidad, alegan haberse equivocado de carrera al segundo o tercer año, algunos incluso después de haber egresado, porque descubren la trágica realidad de que no podrán vivir en un trabajo que desempeñen como profesionales en dicha carrera. Muchos optan por estudiar administración de empresas, negocios internacionales y carreras afines que “produzcan dinero” a fin de alcanzar una estabilidad financiera. Salen de sus estudios universitarios y se inician en alguna compañía a tratar de “hacer carrera”, de pronto la vida se comienza a convertir en trabajar, comer, ascender en el lugar de trabajo, llegar a casa y para evitar la “monotonía”, unos días salir a esparcirme. Así de ese modo ¿Cuántas existencias se pierden sumergidas en un eterno activismo de supervivencia constante por un “mejor futuro”?

Si preguntamos en ambientes de sinceridad, a nuestros amigos y conocidos, cuántos de ellos en realidad dejaron olvidados aquellos sueños de nobleza, de hacer el bien, de hacer algo que les dé un sentido de grandeza a sus existencias. Es natural en toda persona el deseo de amar y hacer el bien, los deseos de ser distintos, ser diferentes, ser más de lo que nos propone la aceleración desenfrenada del “desarrollo individual” del mundo actual. Pero la realidad de dimitir frente a la necesidad es lo que tiene a muchos, rendidos en la insatisfecha labor cotidiana esperando poder generar lo mínimo para poder vivir, o ganar algo más para darme mis gustos.

Sin embargo, si preguntamos por seres “extraordinarios” ¿Cuántos saben quién es  Paul Adrien Maurice Dirac? ¿Cuántos conocen quién fue el ganador del Oscar como mejor actor en 1959? ¿1987? ¿1992? ¿2001? En fin, cuántas celebridades que así como surgen de la nada, se desvanecen también en ella; no obstante, ¿quién se ha olvidado de quien lo ha auxiliado cuando no ha habido nadie más? ¿Quién se ha olvidado de quien le ha salvado la vida? ¿Quién se ha olvidado de quién generó tanto bien en una situación social concreta en medio de un mundo escéptico como la Madre Teresa de Calcuta? Vidas con sentido, vidas que iluminaron a tantas otras, vidas que en realidad valen la pena conocer.

Si en verdad, alguien desea ser una de esas vidas que rezuman de sentido, ha de preguntarse principalmente, tomando las palabras de Steve Jobs, si lo que estoy haciendo en la actualidad me hace verdaderamente feliz y genera un bien para los demás. Si la respuesta es forzada a la “necesidad” hay algo que estás haciendo mal. En estos tiempos ser feliz no es imposible ni es una quimera, es simplemente la consecuencia de aprender a idearse la forma  de relacionar: qué es lo quiero hacer que me haga feliz, qué es lo que quiero hacer que ayude a los demás y finalmente como hago para que ello me resulte rentable y me genere sustentabilidad. Ser y convertirme en una vida con sentido, no es fácil, es lo que tenemos que ser, es lo que nuestro interior anhela, es lo que debemos de alcanzar; actuar de manera contraria es sólo ser traidores a nuestra propia humanidad y ser negligentes ante una realidad frente a la cual nosotros podríamos hacer la diferencia. “La medida de la grandeza de tu vida, es la medida de la Causa a la que sirves” (Gran Pensador peruano)

 

Twitter: @MaeTseTung

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