¡No soy resentido!… es solo que no olvido

En algún momento dediqué unas cuantas palabras al perdón y al arte de perdonar , sin embargo existe una cuasi enfermedad que de a poco va consumiendo el corazón de aquellas personas que se cierran al perdón. Hablaremos entonces de aquellas personas que, por mil disculpas y perdones que reciban, mantienen su memoria aferrada al pasado, y experimentan  en su interior una sensación que no les permite ser del todo sinceros con la persona que les ha ofendido, indistintamente si ésta no ha reconocido su error o a pedido disculpas. ¡Así es!… hablo del rencor.

El resentimiento

Para hablar del rencor necesariamente debemos adentrarnos en la realidad de un corazón resentido, y lo haremos de una forma muy práctica. A continuación expondré una serie de enunciados. Analízalos y ve con cuáles estás de acuerdo:

  1. No tiene nada de malo hablar mal de la gente que no me cae bien.
  2. Por mucho que me esfuerce, no recibo lo que merezco.
  3. Sé que la gente me critica a mis espaldas.
  4. Hay personas que me ponen de mal humor, sólo con verlas o pensar en ellas.
  5. La gente que es demasiado amable, siempre busca obtener algo.
  6. Cuando alguien me quiere mandar, actúo al revés de lo que me pide.
  7. Hay cosas de mi pasado, que no puedo olvidar.
  8. Cuando estoy discutiendo, tiendo a alzar la voz.
  9. Tiendo a pensar mucho en lo que me molesta o me lastima.
  10. Si alguien me hizo daño, lo critico con otras personas para que quede mal.
  11. Muchas veces, cuando discuto con alguien, le recuerdo lo que ha hecho mal en el pasado.
  12. Cuando un amigo o familiar me falla, le recuerdo que yo sí lo he ayudado cuando lo ha necesitado.
  13. Puedo perdonar a alguien que me lastimó, pero nunca voy a olvidar lo que me hizo.
  14. Hay mucha gente que me cae mal, pero lo disimulo.
  15. A todas las personas les va mejor que a mí.

… Tranquilo es muy probable que te hayas identificado con algunas, y si no pues en buena hora, has sabido equilibrar muy bien tus emociones. Sin embargo, desgraciadamente la gran mayoría cae en este vicio, gracias a la presión que ejerce una sociedad sentimentalista y presta a sentir y hacer sentir.

Como un concepto sencillo, entenderemos que el resentimiento es volver a sentir (re-sentir) el dolor o el enojo que ocurrió en un pasado. Un enojo no expresado que  reprimimos constantemente.

Un corazón resentido no está presto a olvidar el daño que se le ha causado, sino que lo mantiene en un rinconcito apartado, de manera que cuando la misma persona vuelva a cometer un error, éstos se vayan acumulando en este rinconcito hasta que de un momento a otro se va elaborando una sensación más arriba del resentimiento en el escalón de los vicios…

El rencor

Ciertamente, el fruto del resentimiento es el rencor. Éste tan solo espera el momento perfecto para poder cobrar con “justicia” el daño que se le ha causado. Y es que de principio existe un falso criterio de que somos dignos de toda reverencia, amor y respeto. Y pues, la verdad es que estos uno aprende a ganárselos con sus acciones y su voluntad orientada al amor sincero hacia los demás.

Este lamentable sentimiento desordenado, se da no solamente entre amigos sino también en relaciones de pareja, y muchas veces suele ser incluso la causa mayor por la cual se ha llegado a una ruptura parcial o total de la relación. Es necesario que aprendamos a perdonar en verdad, primero con la cabeza y luego con el corazón. Pues en la primera perdonamos el hecho y aceptamos que la persona puede cometer errores, pero en la segunda (el corazón) no aceptamos que esos errores los hayan cometido con nosotros. Ciertamente, es éste un amor desordenado y desviado de nosotros mismos, queriendo de alguna manera ponernos por encima de los demás.

Este tema me ha parecido oportuno no sólo por su importancia y por lo común que es en nuestra sociedad, sino también porque este tiempo de Navidad que se acerca suele ser el tiempo que la Iglesia da a los cristianos para que practiquemos la reconciliación. El mejor remedio contra el resentimiento y el rencor es la sinceridad.  Y es que lejos de cualquier “receta mágica”, la primera solución a la problemática psicológica de estos sentimientos, nos la da Cristo al decir que la verdad nos hará libres.

Nota: Les invito a revisar el artículo del perdón: https://lumenveritas.wordpress.com/2011/04/06/el-perdon/

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One thought on “¡No soy resentido!… es solo que no olvido

  1. Por eso el mundo, perdido está, no se puede estar insultando sólo por el hecho de que te desagrada una persona y menos sino la conoces, no tiene nada que ver con la burda frase “el respeto se gana”, sino por reglas y normas de conducta social básicas, de no seguir estas reglas y normas habrá rencores.

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