La soledad

No hay mayor pobreza que la soledad
– Madre Teresa de Calcuta –

Me ha llamado mucho la atención el porqué el tema de la soledad es tan común en los jóvenes, y de manera en especial de aquellos que vienen de buenas familias, en donde la soledad es en teoría irracional. Es interesante que sea una palabra tan difundida y repetitiva en las redes sociales, de manera que se ha perdido su significado exacto. Pues hay de aquellos que le huyen con pavor a la soledad, así sea por unos pocos minutos, de manera que les urge la comunicación, como también aquellos que la buscan, por verse incapaces de relacionarse con sus más cercanos.

Todos hemos tenido momentos en que nos hemos sentido solos. La soledad es una manifestación sensible de una realidad interior. De manera que son dos cosas muy distintas el decir: “estoy solo” y “me siento solo”. Lo primero responde a una realidad externa y no necesariamente abarca la segunda; el que no esté acompañado, no necesariamente me hará sentir la soledad. Por otro lado el “sentirme solo” tampoco abarca a la primera, ya que puedo estar rodeado de personas, y sin embargo sentirme solo. Habiendo aclarado esta importante referencia, entraremos al tema…

En este artículo me centraré en la segunda realidad, aquella de “sentirse solo”. Dentro de este campo hay miles de factores que influyen y que lo hacen distinto en cada persona, pues nos encontraremos con aquellos que se sienten solos por: falta de afecto, por baja autoestima o falta de comprensión. Por otro lado tenemos también aquellos que se sienten solos por: egoísmo, rencor, envidia o lujuria. ¡Profundizaremos todos!

En última instancia, la soledad en todas sus formas y manifestaciones, lleva consigo la pérdida del sentido último de la vida – sea cual fuera éste – pues de alguna manera, antes de la soledad hubo fracaso: amoroso, familiar, afectivo, económico, religioso, etc.

Hemos de aclarar que, en ningún momento la soledad puede considerarse como una etapa normal del ser humano, por más que ésta sea común. De manera que podemos decir que a todos en algún momento pudo habernos pasado, pero esto no significa que con ligereza debamos decir que “así es la vida”, pues el ser humano en ninguna de las etapas de su vida tiene como fin o como medio la soledad, sino al contrario, en cada etapa vivimos un perfeccionamiento del amor a través de las relaciones interpersonales.

Para centrar un poco más el tema, diremos que la soledad tiene su solución sólo en el campo de lo psicológico y lo espiritual. Psicológico, porque ésta soledad tendrá mucho que ver con la realidad familiar, la infancia, las relaciones afectivas o traumas de la adolescencia. Espiritual, porque en el fondo es un problema del espíritu, pues es el que sostiene al ser humano indistintamente de sus sentimientos y pensamientos. De manera que no se está menos solo por la cantidad de gente que nos rodee, sino que debe entendérsela como una realidad interior, que debe irse sanando de adentro hacia afuera, sin por ello desconocer los factores externos que influyen en la persona.

En los siguientes artículos, profundizaremos algunos factores psicológicos y espirituales que conducen a este estado deplorable del alma…

Comentarios y sugerencias son bienvenidas!

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