“Cada quien tiene su verdad…” Segunda Parte

En el articulo anterior se trato el tema de el relativismo a breves rasgos, por lo que creo necesario abordarlo con una mayor profundidad, no solo por la petición de algunas personas que – con mucha paciencia – se han tomado la molestia de leer todo el articulo, sino también porque veo necesario que hayan ciertos puntos claros en cuanto a este tema, especialmente para aquellos que vivimos en una sociedad cuyo gobierno presenta indicios de totalitarismo.
Terminaba el artículo anterior con el tema de la debilidad intelectual con la que solemos aceptar una serie de criterios que en última instancia, no tienen ningún fundamento o argumento lógico.  Mas aun, cuando se utilizan estos mismos argumentos para formar un juicio. Sin embargo, al tratar este tema no quiere decir que me este alejando del tema principal, que es el relativismo (para aquellos que están perdidos y no tienen ni la mas mínima idea de lo que estoy hablando, los invito a leer el articulo anterior[1]), mas bien a raíz de este tema quisiera profundizar mucho mas el daño que puede causar en la sociedad esta postura, de la cual, una de las tantísimas consecuencias es la debilidad intelectual.

Y entonces… ¿quién es un relativista?
El relativista implícitamente niega lo mismo que explícitamente afirma. Además, para él, todo lo que no es relativista es fanatismo y antidemocrático. Me explicaré un poco mejor:
Aquellas personas que – como dijimos en el articulo anterior – proclaman a viva voz que “cada quien tiene su verdad…” de una u otra forma pretenden implantar una ideología que por donde sea que se vea pretende ser absoluta, entrando así en una incoherencia de lógica, puesto que afirma que no pueden haber verdades absolutas, sin embargo el mismo hecho de proclamar que NO LAS HAY, ya nos habla de una postura, de que se está tomando partido por una opción definida, en otras palabras lo que se pretende poco a poco es, instaurar una dictadura del relativismo, en donde no se acepten verdades universales ni mucho menos principios claros.
Estas personas siempre figuran – sobre todo en los grupos de conversación – como los defensores de los derechos de todo el mundo. Son aquellos que están a favor de las industrias y a su vez a favor de los ambientalistas, a favor de los ateos y a favor de los creyentes. Si se les consulta si profesan algún credo, su respuesta es completamente confusa y algunas veces hasta preocupante, sin embargo la mas común suele ser: “si pero – para dejar en claro de principio que simpatizan con el mundo entero – yo creo que cada quien tiene derecho a creer lo que quiera”.

Es interesante porque buscan sobre todo ser tenidos por “tolerantes”, y a su vez huyen de ser “tolerados”. Esto tiene por consecuencia, que no existan principios definidos, generando así, personas abiertas a vender su moral y abrirse a “nuevas tendencias” que en ultima instancia lo que buscan es sepultar por completo los valores y las leyes naturales del ser humano, para sustituirlos por pseudovalores guiados por mentalidades que buscan el poder.

Peligros del relativismo en una sociedad
Al hablar de los peligros del relativismo, nos referimos de manera directa a las consecuencias a nivel moral, social, económico y político. Este último – de manera particular en mi país – se podría clasificar como una catástrofe evolutiva, pues ha sido algo que se ha venido desarrollando a medida en que nosotros como sociedad hemos ido aceptando, sea ya por ignorancia como por indiferencia. Dos factores que coincidentemente son los principales de un relativista.

«El peligro del relativismo es que constituye el caldo de cultivo idóneo para el desarrollo de los totalitarismos»[2] En una opinión muy personal, la aseveración de este catedrático español, describe de manera bastante clara la realidad actual de algunos países de Latinoamérica, incluyendo el mío que, después de pasar por una confusa Consulta Popular hace ya casi un mes, se sigue discutiendo aun su veracidad. Y entonces, la pregunta seria, ¿de qué manera la dictadura del relativismo ha afectado a nuestros países?
Bueno pues, hemos de dirigir nuestra mirada hacia la actitud de búsqueda que tenemos frente a la verdad, de aquello que tiene fundamentos sólidos. A continuación expondré unos pocos ámbitos de la vida del ser humano que, desde el punto de vista del relativismo, tiene sus consecuencias:

*A nivel intelectual: Se viven niveles de mediocridad alarmantes, en donde cada quien se conforma con lo que sabe, y aquello que sabe ni siquiera ha sido por cuenta propio, sino que – como lo describí antes – es en realidad una recopilación de conversaciones escuchadas, mezcladas con veinte minutos de Discovery Channel (que dicho sea de paso, tampoco es una buena fuente).

*A nivel religioso: Es penoso como la gente es capaz de entregarse a doctrinas fundamentadas en argumentos emotivos de tipo: “es que aquí me siento bien”, y cuando no también en argumentos falaces que traicionan la historia y la lógica. Cada quien buscando una iglesia que se acomode a su parecer y a sus comodidades, fundamentando esta forma de vida con una explicación completamente ridícula y de por sí incompatible con el sentido común de tipo: “… pero si igual todas las religiones llevan a Dios”.

*A nivel social: es una completa injusticia social, pues el hecho de sostener conversaciones que no tienen como objetivo llegar a la verdad, habla de diálogos que no portan ninguna riqueza, para ninguna de las partes, pues de principio se está de acuerdo en todo.

A fin de cuentas, esta actitud también tiene su origen en una definición mal concebida de la palabra “tolerancia”.
Existen, pues, dos clases de tolerancia; una, basada en el respeto a la verdad y a la dignidad de los demás que podemos llamar verdadera tolerancia y otra, basada en el escepticismo relativista, que llamaremos falsa o seudo tolerancia. La primera tiene por objeto, por causa legitimadora, promover el bien común pues se tolera un mal en función de un bien mayor o de la prevención de un mal mayor. La segunda, la tolerancia sin límite, es la promoción del mal o, por lo menos, complicidad inexcusable.

El filósofo Jaques Maritain ha dicho que quien dice, como Pilatos, “¿qué es la verdad?” no es una persona tolerante sino un traidor de la raza humana[3]. Hay verdadera tolerancia cuando una persona está convencida de la verdad pero, a la vez, reconoce el derecho de otros que niegan esta verdad para expresar su desacuerdo. Esta tolerancia es respetuosa de otras personas y reconoce que ellas buscan la verdad a su manera y algún día pueden descubrir la verdad que actualmente contradicen, dadas sus capacidades intelectuales naturales, ordenadas a la búsqueda de la verdad.

Espero haber dado luces y criterios para un mejor discernimiento en cuanto a las decisiones fundamentales de nuestra vida. Los dejo con una frase de santo Tomas de Aquino que me parece fundamental en la búsqueda de una civilización más humana y verdadera.

“Toda verdad, dígala quien la diga, viene del Espíritu Santo” (santo Tomas de Aquino)


[2] Teófilo González Vila, catedrático de Filosofía. 2007.XI.23 Alfa y Omega-Esp.

[3] Jaques Maritain, La signification de l’athéisme

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4 thoughts on ““Cada quien tiene su verdad…” Segunda Parte

  1. Mas alla de ideologias creo que es la manera de pensar de la gente la que tiene que cambiar, soy de Mexico pero lamento la situacion politica de muchos paises de nuestra latinoamrica. Debemos ser mas firmes n nustro criterio ante nuestros gobernantes..

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