Huir del hogar

De entre las parábolas que el Señor Jesús contaba a la gente, para que pueda entenderse el amor divino desde un sentido humano, podemos encontrar la del “hijo prodigo” que nos relata Lucas en su Evangelio.[1]

Para aquellos que no la conocen, sería interesante y de gran valor humano que la leyesen, pues contiene toda una enseñanza profundísima acerca de la aceptación de uno mismo y la realidad de la vida frente a los deseos frustrados que parecían ser los correctos. Ciertamente equivale a una enorme fila de libros de autoayuda, siempre y cuando se lo entienda en su esencia, con todo el sentido con el que quiso expresarlo Aquel que la contó.
Yo por mi parte, quisiera compartir una reflexión que ha nacido de la reflexión de otro, frente a un cuadro de Rembrandt, el famoso pintor holandés, que retrata el “regreso del hijo prodigo”.

<<Solo cuando tenga el coraje de profundizar en lo que significa dejar el hogar, podre entender de verdad lo que significa volver a el>>
De esta manera es retratada la experiencia interior de aquel hijo que huyo de casa con la herencia del padre. Después de todo, de cierta manera es la experiencia del ser humano durante toda su vida, y porqué no, en muchas situaciones concretas de su día.
Basta con preguntarnos, ¿qué tanto apreciamos y valoramos lo que somos?
Nos cuenta la parábola, que el hijo prodigo dejo el hogar y despilfarro la herencia con prostitutas y vivió una vida de libertino, pero lo interesante de esto es que, al momento en que exigió esta herencia a su padre, no solo se trataba de un simple “adelanto de la herencia”, sino que existen una serie de factores mas de fondo, que hacen de esta parábola lo que es, una puerta al conocimiento personal.

A continuación citare a un pastor presbiteriano, el Dr. Kenneth Bayle quien hizo una interesante entrevista con respecto a este hecho particular:
<<Durante mas de quince años he estado preguntando a gente de todo tipo, desde Marruecos hasta la India, y desde Turquía al Sudán acerca de las implicaciones que puede tener el hecho de que un hijo reclame su herencia en vida del padre. La respuesta ha sido siempre la misma… La conversación se desarrolla como sigue:
– ¿Hubo alguna vez alguien en su pueblo que pidiera una cosa así?
– ¡Jamás!
– ¿Podría alguna vez alguien pedir una cosa así?
– ¡Imposible!
– Si alguna vez alguien lo hiciera, ¿que ocurriría?
– Su padre lo mataría a golpes, ¡desde luego!
– ¿Porqué?
– Una petición así significaría que deseaba que su padre muriera. >>[2]

Es entonces que la marcha del hijo es un acto mucho más ofensivo de lo que parece a simple vista de una lectura rápida. Es negar el hogar en donde nació y fue criado, además de la cultura y forma de vida de la propia comunidad. Cuando Lucas nos relata en el Evangelio que, se fue <<a un país lejano>>, no retrata solamente los deseos caprichosos de un joven que quiere conocer el mundo, sino que nos lleva a la cruda realidad del corte drástico con el hogar, donde este país lejano, es el lugar desconocido en donde seguramente todas las costumbres familiares, no tienen el valor sagrado que se transmitió en un principio, en casa.

¿Cual es pues, nuestro hogar y nuestras costumbres? Ciertamente esto es un reto a la autenticidad y al conocimiento personal, a la aceptación y valoración de lo que somos. Y es que, en la sociedad en la que vivimos, se tiende a regalar con facilidad los principios que con amor se nos ha transmitido, empezando por los valores cristianos que dieron fuerza y vigor a las generaciones anteriores.

Con mucha pena me cuesta evidenciar la forma en que una cantidad preocupante de chicas, regalan el valor de su castidad a cambio de una valoración que no tiene peso alguno en la realidad, o el caso de los chicos que regalan su autenticidad, para atraer sobre sí la atención de los demás. Hoy, al igual que hace dos mil años, la parábola del Hijo Prodigo sigue siendo una respuesta actual, pues al igual que este joven libertino, que tiro la herencia de su padre por la borda con prostitutas, nosotros muchas veces optamos por tirar por la borda nuestra herencia. De tal manera que los ideales de pureza, castidad, fortaleza, sinceridad y fidelidad, se van reemplazando por los ideales de placer, poder y tener.

Son tantos los factores que influyen en una búsqueda errónea de ideales, desde el constante deseo de ser valorado por los demás, hasta la inquietante lucha por ser aceptado en la sociedad. De una u otra forma, perdemos de vista nuestra interior, para buscar nuestro valor en los demás:
– ¿Cómo me verán con esto?
– ¿Qué dirán cuando haga esto?
– ¿Porqué a el si lo toman en cuenta, y a mi no?

Y tristemente, estos cuestionamientos pasan muchas veces al plano de las relaciones, denigrando por completo el sentido del amor, al punto de que muchas veces imaginamos la forma en que nos veremos con este chico/chica al entrar por la puerta, o qué dirán las personas cuando me vean con el/ella. En resumen, una preocupación constante por agradar, por ser mas y dejar definido quien es menos.

Al igual que el Hijo Prodigo, hemos de buscar en lo profundo del corazón, para que al igual que el, podamos exclamar: <<! Cuantos jornaleros de mi padre tienen pan de sobra mientras que yo aquí me muero de hambre!>> y es que, esta expresión no es otra cosa que la nostalgia del hogar. No es solamente reconocer que allí había comida y acá no, sino que, el corazón extraña la bondad y la misericordia del Padre que lo da todo, incluso lo que aun no corresponde dar.

No existe mejor manera de conocer la propia autenticidad, que volviendo al hogar, a los brazos de ese Padre Misericordioso que es Dios, en donde ya no es necesario aparentar para agradar, buscar valoración en las miradas del resto, sino que, la vida se convierte en un abrazo eterno, donde es posible amar verdaderamente, y dejarse amar.


[1] Lc. 15, 11-32

[2] Kenneth E. Bayle, Poet and Peasant and Through Peasant Eyes: A Literary-Cultural Approach to the Parables, 1983, pag. 161-162

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One thought on “Huir del hogar

  1. Cualquier ser humano en algun punto de su vida ha de haber pensado en este tema de huir del hogar.
    Cada uno tiene diferentes circunstancias que lo llevan a pensar esto puesto que no todo puede ser color de rosa o perfecto y para todo padre duele el saber que su hijo se va por un capricho o siente que hizo algo tan malo que su propio hijo decidiera abandonarlo.
    Existen casos extremos en lo que se justifica este hecho cuando son maltrado fuertes fisicos o verbales sin embargo lo importante es saber que tenemos un Padre que es bueno y misericordioso que esta a nuestro lado y que siempre podremos recurrir a Èl.
    El mantenerse fieles y obedientes a Dios Padre permite que lo demas venga por añadidura pues ÈL creo el mandamiento Honrar Padre y Madre por consiguiente el dara los medios necesarios para que podamos cumplirlo, obviamente debemos entender que ellos tambien son seres humanos, se equivocan y nos lastiman pero no esta en nosotros juzgarlos sino mas bien aceptarlos con amor, si ellos hacen algo para formarnos como mejores personas debemos verlo desde esa optica y preguntarnos ¿como seriamos si nuestros padres no nos hubieran criado de esta manera?.
    Ademas el hecho de no estar de acuerdo de nuestros padres es una ventana abierta a la comunicacion, exponer nuestros puntos de vista y ver si se puede llegar a un acuerdo que no desdiga de nuestras costumbres, de nuestro hogar y si no se logra esto, pues toca sacrificarlo, ofrecer esto a Dios como una prueba para purificarnos a nosotros mismos, porque como dicen los padres: “Algun dia cuando seas padre lo entenderas” y tampoco hay que ponerse en el plano de: “A mi no me va a pasar eso” porque solo Dios conoce que nos depara el futuro.
    “Todo lo que hagan a uno de mis pequeños, me lo hacen a Mi” dijo Jesús y considero que este caso tambien se puede adaptar ya que nuestros padres tambien son hijos de Dios, entonces todo lo que le hacemos a ellos tambien lo hacemos a Dios.
    Pero no hay que ser tan fatalistas con nosotros los hijos como si fueramos malos o algo asi, tambien es de cuestionarse: ¿Como seria mi hogar si mi?, ¿que hecho yo para que mi familia sea la es?, el ayudar con los hermanos, con los quehaceres, conversar con los padres son pequeños detalles que ellos valoran mucho y al no tenernos eso es lo que extrañan, nuestra compañía.
    Lo mas importante es agradar a Dios, serle fiel y mostrarle nuetro amor a traves del testimonio de vida.

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